El pasado día 12 Romy cumplía 78 años. Este fue el motivo para que la familia se volviese a reunir. Se organizó una fiesta sorpresa de cumpleaños, que se encontró cuando regresó por la tarde de casa de Sara, adonde había ido a comer. Allí estábamos todos, a oscuras y en silencio en el salón, para gritarle aquello de ¡¡¡SORPRESA!!! cuando entrase. Fue una gran sorpresa para Romy, pero no la única: en un momento de la celebración, su hija Sara tomó la palabra y anunció, algo nerviosilla, que Jose y ella se van a casar. Con esa sorpresa y alegría añadidas, pasamos una tarde magnífica, en la que lo mejor de todo fue ver a Romy muy, pero que muy, feliz y contenta, dejando al descubierto su satisfacción con una expresividad a la que últimamente no nos tenía acostumbrados.



Y es que ver feliz a alguien que quieres... No tiene precio. Y mas cuando se merecen serlo. Felicidades tita!!!!!!!
ResponderEliminarY poder compartirlo con todos a los que quieres y comprobar que tu alegría es también su alegría... tampoco tiene precio.
ResponderEliminarfue un dia que, mamá ,no olvidará nunca,primero la sorpresa de la fiesta de su cumple,y despues el notición,creo que ese fue un dia tan feliz para ella,y para todos que sera dificil de olvidar
ResponderEliminarUna buena idea, Marián, la de la fiesta sorpresa. Romy la disfrutó como el mejor de los regalos que le hubiésemos podido comprar por su cumpleaños. Sigue inventando eventos, que para "El Rebate del 32" será un placer dejar constancia de ellos.
ResponderEliminar!!Cumpleaños feliz!! y tan feliz no faltó de nada, cara de sorpresa,fiesta a lo chiquilandia y regalazo y vaya regalazo se nos casa la tita Sape,se lo merece..se merece ser muy feliz.
ResponderEliminarNo vamos a olvidar este día por muchas cosas pero sobre todo por volver a estar juntos otra vez
Te echaba de menos por aquí, Maribel.
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